Cada año aparecen nuevas dietas que prometen perder muchos kilos en poco tiempo. Aunque inicialmente pueden producir una pérdida de peso, la mayoría son difíciles de mantener y terminan generando el conocido efecto rebote.
La evidencia científica demuestra que el éxito no depende de restringir alimentos de forma extrema, sino de modificar hábitos, mejorar la alimentación y adaptar el tratamiento a cada persona.
Un programa personalizado permite conseguir resultados más sostenibles y mejorar parámetros como la glucosa, el colesterol o la presión arterial.